Recta final de las negociaciones sobre el acuerdo de asociación entre Andorra y la Unión Europea

Las negociaciones para la firma de un acuerdo de asociación entre Andorra y la UE, que ha de permitir el acceso del Principado al mercado interior europeo, el mayor mercado del mundo, comenzaron en marzo de 2015. Solamente a lo largo del año en curso se habrán celebrado ocho sesiones negociadoras. El objetivo general de avanzar hacia una mayor integración con la UE es bueno para Andorra, pero también debe serlo el contenido concreto del acuerdo.

Hasta el momento actual, se han cerrado con éxito las cuestiones relativas al marco institucional y el capítulo dedicado a la libre circulación de mercancías. Quedan por negociar otras tres libertades –personas, servicios y capitales–, además de las políticas de acompañamiento. Entre las cuestiones institucionales ya negociadas, destaca la importancia de la creación de una Comisión Mixta Andorra-UE que decidirá de manera conjunta sobre la aplicación de las normas europeas en Andorra. El Principado también podrá participar en la fase de preparación de tales normas. En materia de mercancías, se ha llegado a un entendimiento sobre el tabaco (treinta años de periodo transitorio) y sobre las franquicias (mantenimiento de las existentes desde el acuerdo aduanero de 1990, claramente favorables para Andorra, al ser muy superiores a todas las concedidas por la UE a países terceros).

Los negociadores andorranos han recordado en repetidas ocasiones la existencia de un principio importante que preside la marcha de las negociaciones desde su inicio, según el cual nada está cerrado hasta que todo esté cerrado. En los momentos actuales, se pueden detectar los siguientes trazos característicos en la estrategia negociadora del gobierno andorrano: 1) Satisfacción por lo negociado hasta ahora. 2) Reconocimiento de que el acuerdo es más importante que urgente. 3) Tratar de definir los objetivos negociadores de manera conjunta con todos los agentes y operadores andorranos implicados en el acceso al mercado interior de la UE, especialmente las organizaciones empresariales. 4) Alcanzar una mayor proactividad en esta última fase negociadora a través de la introducción de nuevas propuestas elaboradas conjuntamente con las partes implicadas. Y 5) Preparación anticipada de los modos de recepción del nuevo acervo comunitario en materia de mercado interior europeo, también en estrecha colaboración con los actores relevantes.

No cabe duda de que las organizaciones empresariales andorranas apreciarán esta manera de enfocar las cosas por parte del gobierno en la recta final de las negociaciones, ya que en buena parte coincide con los puntos de vista que han manifestado reiteradamente en los últimos meses. Aquellas han declarado, efectivamente, que se sienten insuficientemente informadas sobre la marcha de las negociaciones, que tampoco se sienten suficientemente implicadas ni consultadas y que vislumbran más peligros que oportunidades en el acceso al mercado interior europeo.

Piensan que no hay que precipitarse en los tiempos de la negociación y que ha llegado el momento de exponer con claridad y valentía a la UE la necesidad de obtener ventajas y compensaciones que faciliten la competitividad andorrana, por ejemplo, en materia de comunicaciones terrestres, aéreas, digitales y de todo tipo que tengan que ver con el desenclavamiento del Principado, así como de conseguir facilidades temporales y de contenido a la hora de adoptar la normativa europea en materia de mercado interior. Estiman que la experiencia del Acuerdo Monetario vigente con la UE enseña que hay que ser muy prudentes a la hora de asumir compromisos de transposiciones normativas de la UE, si se quiere evitar pérdidas de competitividad por exceso de burocratización y aumento de todo tipo de costes.

Las organizaciones empresariales también creen que es necesaria una estrategia negociadora consensuada entre gobierno, operadores económicos y sociedad civil, especialmente en esta última fase de las negociaciones. Meses atrás han hecho llegar al gobierno un listado de líneas rojas que no deberían traspasarse y de contrapartidas que se deberían alcanzar, como las siguientes: mantenimiento del acuerdo de unión aduanera, asegurar la soberanía fiscal, defender el modelo social propio, mejorar las infraestructuras con ayudas europeas, estructurar una política de inmigración adecuada a las necesidades del Principado o asegurar el acceso al Banco Central Europeo.

Es necesaria una estrategia negociadora consensuada entre gobierno, operadores económicos y sociedad civil, especialmente en esta última fase

Se vislumbra hoy como difícil, más que ayer, el cierre de las negociaciones antes de entrar en el próximo escenario de elecciones, tanto en el marco europeo –previstas para finales de mayo de 2019– como en Andorra, que se podrían convocar en fechas cercanas a las europeas. El Parlamento Europeo actual probablemente solo será capaz de adoptar un informe intermedio y no el final, que es de carácter preceptivo y vinculante, sobre las negociaciones. Por otra parte, no está garantizado que el nuevo presidente de la Comisión Europea sea tan favorable a cerrar un trato con Andorra –y con los otros dos países que le acompañan en las negociaciones, Mónaco y San Marino– como es el caso del presidente actual, el luxemburgués Jean-Claude Juncker.

El cierre de las negociaciones –rúbrica y firma incluidas– se contempla en estos momentos para finales de 2019, más allá de las elecciones europeas y andorranas. La recta final de las negociaciones puede coincidir, por lo tanto, con los debates electorales correspondientes en Andorra y en la UE. Si el acuerdo acabara definiéndose como mixto –lo que significa que sea considerado de competencia comunitaria y también propia de los Estados miembros de la UE–, el proceso de ratificación podría durar años. La ministra de Asuntos Exteriores, María Ubach, ha declarado recientemente que “está claro que las elecciones europeas pueden afectar y por esta misma razón sería bueno cerrar el acuerdo a principios de 2019, para no perder nada de lo conseguido hasta ahora”.

En la recta final de las negociaciones, dure lo que dure, Andorra ha de ser capaz de alcanzar una estrategia negociadora audaz y acordada entre gobierno, grupos parlamentarios y actores implicados. También se ha de conseguir que la UE atienda los legítimos intereses de Andorra, respete sus especificidades y negocie basándose en lo que ya está establecido en la Declaración 3 del artículo 8 del Tratado de la Unión Europea, que dice textualmente que la Unión tendrá en cuenta la situación particular de los países de pequeña dimensión territorial, manteniendo con ellos relaciones específicas de proximidad.

Víctor Pou es profesor del IESE Business School, tarea que compagina con su cargo de director de Consultoría Política y Asuntos Europeos en TAS Europrojects, una consultora internacional con sedes en Bruselas y Washington D.C.