Letonia entra en el euro por la puerta grande

Letonia ha empezado el año incorporándose a la zona euro como estado miembro número dieciocho. El país, que ya anunció su intención de adoptar el euro cuando entró en la UE en 2004, es el segundo país ex soviético que adopta la moneda única. El primero fue su vecina Estonia, que lo hizo en 2011. La decisión de Letonia es muy significativa, ya que se produce en unos momentos de abierta confrontación geoestratégica en los territorios del este de Europa situados entre Moscú y Bruselas.

La Rusia actual es un intento de recomponer el imperio perdido tras el desplome de la URSS en 1991, considerado por Putin como “la mayor catástrofe del siglo XX”. Los tres estados bálticos – Estonia, Letonia y Lituania – ya se le han escapado de las manos después de su exitosa adhesión a la UE. La disputa se sitúa ahora en los otros seis estados intermedios entre Rusia y la UE: Moldavia, Bielorrusia, Ucrania, Georgia, Armenia y Azerbaiyán.     

Los seis  forman parte de la denominada Asociación Oriental, pieza integrante  de la Política de Vecindad de la UE. De todos ellos, la joya de la corona es Ucrania por su población, superficie, recursos y posición geográfica. Consciente de su gran importancia, Putin ha apostado fuerte por retener a Ucrania en su zona de influencia.

En la reciente cumbre europea de Vilna (Lituania) ha quedado claro el rechazo del líder ucraniano Yanukóvich a la propuesta europea de un Acuerdo de Asociación, que habría supuesto libre comercio, imperio de la ley, democratización, competencia, reformas y una progresiva integración en la UE .

Yanukóvich ha optado por recibir una ayuda inmediata de Rusia por un total de 15.000 millones de dólares y una reducción substancial del precio del gas que recibe de su gran vecino del este.  Pero la victoria de Putin es más aparente que real. La economía ucraniana está en crisis y pronto va a necesitar nuevas ayudas para evitar el colapso. Se han producido y se van a seguir probablemente produciendo grandes manifestaciones proeuropeas y de rechazo al chantaje de Moscú, tanto  en Kiev como en otras ciudades importantes del país.

Putin sabe perfectamente que una Ucrania democrática constituiría un serio peligro para su propio régimen autocrático. Su triunfo es a corto plazo y se fundamenta en dinero, gas y demagogia nacionalista. Ha conseguido, de momento, mantener a raya a Bielorrusia, Armenia y Azerbaiyán con iguales argumentos, pero no ha podido evitar que Moldavia y Georgia firmaran  sendos Acuerdos de Asociación con la UE. Así están, de momento, las fichas en el gran tablero geopolítico del este de Europa.

Letonia tiene otro motivo importante para sentirse orgullosa en estos principios de año: ha entrado en la zona euro con los deberes hechos. Su déficit presupuestario es del uno por ciento, muy por debajo del límite del tres por ciento de Bruselas, su deuda pública también está lejos de los topes europeos con un cuarenta por ciento del PIB, la inflación es baja y las previsiones de crecimiento económico son tan altas que superan el cuatro por ciento, una cifra muy superior a la media europea. Letonia ha sido capaz de superar la profunda crisis vivida entre 2008 y 2010, que supuso la destrucción del 24 por ciento del PIB, y lo ha hecho aplicando de manera ejemplar las recetas de Bruselas: austeridad, ajustes, devaluación interna  y reformas estructurales.

No es de extrañar que el Comisario de Asuntos Económicos de la UE, Olli Rehn, haya declarado en una visita reciente a Riga, la capital letona, que el “ingreso de Letonia en el euro es el resultado de un encomiable esfuerzo y determinación del pueblo y las autoridades letonas .Gracias a estos esfuerzos, Letonia entra en la zona euro por la puerta grande “.

Sin embargo, Letonia, aunque sólidamente  incorporada primero a la UE y ahora a la zona euro, todavía siente muy cerca el aliento del imperialismo de Moscú, especialmente en forma de su casi total dependencia gasística de Rusia. Para Martin Kasaks, economista jefe del Swedbank, la principal institución financiera del país, “Rusia será siempre nuestro vecino, por supuesto, pero nuestro objetivo es la plena integración en Europa para no permanecer en el limbo en que todavía se encuentra Ucrania “.

En Letonia se piensa que el nuevo califato energético de Moscú no prevalecerá y que,  a medio  plazo, el “poder blando” europeo acabará situando las fronteras de la libertad hasta la frontera rusa.

Victor Pou
Profesor d’IESE, Secretari d’EUREM i amb vinculació amb el Patronat Català Pro-Europa i la Comissió Europea