La Unión Europea hoy: de la crisis existencial al relanzamiento

Víctor Pou, Profesor de Economía y Relaciones Internacionales la UIC (*)

A lo largo de la historia de la UE se han ido sucediendo alternativamente períodos de eurooptimismo y de europesismismo, acompañados de crisis intermedias. Es lo que había previsto Jean Monnet, máximo inspirador de la estrategia de integración europea, cuando escribía: “los hombres solo aceptan los cambios por necesidad y no ven la necesidad más que en las crisis; Europa no se hará de golpe sino a golpes de crisis; Europa se hará precisamente en las crisis y será la suma de las soluciones que a esas crisis se den “.

El último período de europesimismo ha sido particularmente largo y doloroso. Empezó en 2005 cuando fracasó el proyecto de Tratado constitucional de la UE que debía haber coronado su arquitectura institucional, debido al rechazo en sendos referéndums de ratificación producido en Francia y los Países Bajos, dos países fundadores de las Comunidades Europeas. Puede haber terminado en 2016, un verdadero annus horribilis en la historia de la UE, caracterizado por el Brexit y la victoria de Donald Trump en Estados Unidos. Se trata de dos acontecimientos inesperados que suponen un verdadero repliegue anglosajón en relación a los planes de integración europea. El Brexit puede acabar significando la primera salida de un país miembro del club comunitario tan importante como el Reino Unido, mientras que Trump aparece como el primer presidente de Estados Unidos que se desentiende claramente de la integración europea y califica a la UE de “proyecto fallido “, al euro de “receta para la ruina económica de Europa “y a Bruselas de “gran agujero negro “.

Entre 2005 y 2016 la UE ha vivido una verdadera “crisis existencial “, según palabras del presidente de la Comisión Europea, el luxemburgués Jean-Claude Juncker. Ello ha sido así por la concatenación de una serie de crisis internas, cada una de ellas de gran poder destructivo, y la proliferación de amenazas externas. A partir de 2007 llegó a Europa el impacto de la Gran Recesión mundial, comparable con la Gran Depresión de 1929.En 2010 estalló la crisis del euro, que es realmente mucho más que una crisis, de tal manera que ha sido calificada por importantes analistas, como Edgar Morin, de “policrisis “o de “crisis hiedra “, ya que abarca dimensiones tan diversas como las siguientes: económicas, financieras, monetarias, institucionales, de relato, de liderazgo o de legitimidad. Entre sus graves consecuencias destacan el avance imperioso de los populismos y la fragmentación de la UE entre norte y sur, países acreedores y países deudores o centro y periferia. En 2015 llegó la crisis de los refugiados, que ha puesto en entredicho valores fundamentales de la UE como la solidaridad y el respeto de la dignidad humana y los derechos humanos. En 2016 se llegó al clímax de la “crisis existencial “con el Brexit y Trump. Las amenazas externas proceden especialmente de la Rusia de Putin, ya concretadas en asuntos tan graves como la anexión de Crimea o la desestabilización de las regiones del este de Ucrania. En el flanco sur, la UE contempla con gran preocupación el fracaso de las “primaveras árabes “, la guerra de Siria, y la continuidad del conflicto árabe-israelí. A todo ello hay que añadir la amenaza permanente del terrorismo yihadista y la reemergencia de China como poder global.

Sin embargo, en los primeros meses de 2017 “los vientos vuelven a soplar a favor de Europa “, según declaraciones del propio Juncker. En efecto, la economía europea vuelve a crecer con fuerza, mejora la percepción de la UE por parte de los ciudadanos, las negociaciones del Brexit cohesionan a los países de la UE, el Reino Unido da muestras de una gran debilidad negociadora y las intemperancias de Trump en el panorama internacional son cada vez más evidentes. Según la canciller alemana Ángela Merkel “ha llegado el momento de que los europeos tomemos las riendas de nuestro futuro con nuestras propias manos “. Según el eurodiputado holandés Bas Eickhout, “gracias al Brexit y a Trump, mucha gente está abriendo los ojos y viendo que el populismo no es una solución a sus problemas “. Además, durante el primer semestre de 2017 tuvieron lugar varias citas electorales que consiguieron frenar el populismo antes rampante en Europa. El populismo es derrotado en Austria, Países Bajos, varios lands alemanes – como Renania-Westfalia, Schleswig-Holstein y el Sarre – y , sobre todo, en Francia, donde la victoria del europeísta Emmanuel Macron sobre los populismos tanto de derecha de Marine le Pen como de izquierda de Melanchon constituye un verdadero hito histórico . Por su parte, las principales instituciones europeas publican documentos sobre el futuro deseado de la UE que abren nuevas perspectivas. Es el caso del Libro Blanco de la Comisión Europea del 1 de marzo y de la Declaración de Roma del Consejo Europeo, de 25 de marzo. En septiembre de 2017, Ángela Merkel vence en las elecciones alemanas, aunque no por mayoría absoluta. Su gobierno de coalición con los socialdemócratas tardará meses en producirse, pero al final queda claro que Merkel será canciller por cuarta vez consecutiva y que está dispuesta a encabezar junto con Macron un nuevo período de relanzamiento del proyecto integrador europeo. El motor francoalemán vuelve por sus fueros.

A lo largo de 2017 se van perfilando una serie de avenidas del relanzamiento en los siguientes ámbitos: defensa, migraciones, euro, política social, educación y posible nueva ampliación de la UE hacia los Balcanes occidentales para contrarrestar la presión tanto de la Rusia de Putin como de China sobra aquella región europea. En noviembre de 2017 llega la primera gran realización en materia de defensa: se crea una cooperación permanente militar entre un número muy importante de estados miembros de la UE, veinticinco en total, bajo el impulso francoalemán. Se trata de la denominada PESCO (Permanent Structured Cooperation).

Algunas noticias producidas en los primeros meses de 2018 han enfriado el relanzamiento. Las victorias electorales del populismo en Hungría e Italia preocupan especialmente. También preocupan las divisiones internas dentro de la UE a la hora de abordar los avances necesarios en materia de migraciones y euro. La fragmentación entre oeste y este sobre migraciones es evidente. Los cuatro países que forman el denominado grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, Chequia y Eslovaquia) se mantienen firmes en sus posturas anti inmigración. Por su parte, los Países Bajos encabezan un grupo de ocho estados miembros de la UE que se oponen a una reforma en profundidad de la zona euro. A este grupo se le conoce como “ Liga hanseática “ o “ Liga 2.0 “ y está formado por los Países Bajos, los tres países bálticos ( Estonia, Letonia y Lituania ), los tres nórdicos ( Dinamarca, Suecia y Finlandia ) más Irlanda. Los ocho son partidarios de la disciplina, la responsabilidad y las reformas estructurales, esto es, de poner la casa en orden antes de reformar la zona euro hacia la solidaridad y la mutualización de riesgos, como piden los países del sur de Europa.
Macron es partidario de un relanzamiento que suponga una verdadera refundación de la UE. Merkel se encuentra situada en medio entre las pretensiones restrictivas de la “Liga hanseática “y las ambiciones francesas. Desde los momentos actuales hasta las próximas elecciones europeas de mayo de 2019 se irán perfilando las diferentes posiciones de los estados miembros de la UE sobre el futuro de Europa. Y durante la legislatura 2019-2024 deberán implementarse las posiciones que resulten ganadoras en aquellas elecciones.

Contemplado todo lo anterior con perspectiva histórica, podemos concluir que afortunadamente la “crisis existencial “2005-2016 de la UE se ha superado y que un nuevo período prometedor se ha abierto en 2017 que puede conducir a reformas importantes en los próximos años, especialmente en los ámbitos de defensa, migraciones y euro. Claro que todavía estamos lejos de una verdadera federación europea o de unos Estados Unidos de Europa, pero por lo menos seguimos vivos en el camino que conduce a este objetivo. Quizás valga la pena recordar en este momento que los Estados Unidos de América tardaron ni más ni menos que siglo y medio en ver la luz, a partir de la declaración de independencia en 1776.

( * ) El profesor Víctor Pou ha publicado recientemente dos libros:
- ¿Hacia la deconstrucción de la Unión Europea? La Europa del futuro. Editorial Milenio, enero de 2017
- Hacia el relanzamiento de la Unión Europea. El Brexit y Trump como revulsivos. Editorial Milenio, mayo de 2018